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BIBLIOTECA ROQUE DALTON
La obra del poeta y narrador salvadoreño, Roque Dalton (1935-1975), en una colección exclusiva.
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LA VENTANA EN EL ROSTRO
Roque Dalton
Cuando un poeta llega a dar su vida en las luchas políticas, la inmediata posteridad suele explicablemente dramatizar el holocausto, poniendo el acento en la zona más grave y riesgosa de su compromiso, y a veces (pero no siempre) en el nivel más profundo de su indagación artística. En España fue el caso de Miguel Hernández y García Lorca; en América Latina, el de Otto René Castillo, Ibero Gutiérrez, Javier Heraud, Ricardo Morales, Leonel Rugama, Francisco Urondo y también Roque Dalton. Sin embargo, ese justo rescate de una actitud coherente y valerosa, corre el riesgo, sobre todo en este último caso, de opacar otro rasgo primordial, por cierto no tan frecuente en la poesía latino-americana: el ejercicio del humor.
En el caso de Roque Dalton, más que hablar de humor en poesía, habría que hablar de humor poético. En poetas como Huerta o Nazoa es dable detectar el humor casi en estado de pureza, y debe reconocerse que esa limpidez consolida su eficacia y ayuda grandemente a que el lector asimile o adivine el contexto poético que rodea aquel chispazo. Roque en cambio elabora poéticamente el humor; lo convierte en poesía antes de soltarlo sobre la página.
Desde su primer libro, La ventana en el rostro, habla de "los pobres locos que hasta la risa confundimos / y a quienes la alegría se de lágrimas". Y allí también admite: "Está uno y su cara. Uno y su cara / de santón farsante". Este poeta, que en el trato personal era un fabuloso narrador de chistes (los coleccionaba, casi como un filatélico), nunca llevó a su poesía la broma en bruto, sino la metáfora humorística, que por cierto no siempre era sencilla o fácilmente asimilable, ya que por lo común estaba rodeada de resonancias culturales. Cuando menciona, por ejemplo, que "las hojas se secaron entre las obras de Kipling" o en el brevísimo "Después de la bomba atómica", cuando se pregunta: "Polvo serán, mas ¿polvo enamorado?", el humor se da en un ámbito de cultura, sin el cual perdería su efecto.
Prólogo de Mario Benedetti
RD-1. Poesía. 2003. 124 páginas.
ISBN: 84-95309-86-6. 10 €.
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POBRECITO POETA QUE ERA YO
Roque Dalton
Pobrecito poeta que era yo (1976) se publicó en Costa Rica en el medio de la zozobra. Hacía un año, a su autor, el salvadoreño Roque Dalton García (1935-1975), lo habían asesinado sus propios compañeros de armas. Por ese crimen atroz, parecía de inmediato que la novela nos ofrecía el testamento global del autor fallecido. Su publicación coincidía con el homenaje que Casa de las Américas editaba bajo el título de «Para Roque: el turno del ofendido» (enero-febrero de 1976).
Varias premisas defendían la idea de un testamento. Justificaba la tesis el prestigio que gozaba la novela sobre la poesía. En su madurez, el poeta había rebasado el verso para experimentar con formas narrativas más complejas. Un argumento bajtiniano estaba a la obra. Cada capítulo retrazaba la voz de un miembro privilegiado de su generación. Alvaro era Alvaro Menén Desleal; Roberto, Roberto Armijo, etc. La generación entera se reunía al unísono en el centro mismo de la novela,»Todos. El party». Dalton nos había legado una sinfonía sin precedente en la literatura salvadoreña. En Pobrecito, el ejercicio poético se volcaba hacia la polifonía plena.
Sin embargo, el tiempo probaría que su herencia era aún más compleja. Nadie había tenido acceso al archivo del poeta ni recopilado su herencia dispersa. Varios países habían acogido su obra iconoclasta y mordaz. Un estado de ánimo, Cuba, había dado cabida plena a su humor sin medida. No bastaba asentar su compromiso político. Debíamos también reparar en su propia duda, «soy marxista y me como las uñas»; inundarnos de su espíritu desacralizador, «nunca he podido controlar la risa». Sólo al esbozar su compleja figura, podríamos evaluar el sentido de la novela y su legado integral.
Pero ésos eran los días de nuestra eterna juventud. Los tiempos no estaban ni para pesquizas literarias ni para reflexiones dudosas. Hacia la derecha la represión arreciaba; hacia la izquierda reinaba la utopía. Con sutil inocencia y esperanza, cuántos no abrazaban las palabras proféticas que coronaban el testimonio de Miguel Mármol. Mirar de frente la tierra prometida, aunque los escuadrones acecheran día y noche. «Ver realizado mi mayor anhelo: la revolución socialista en El Salvador -yo sé que se cumplirá- con verlo funcionar una semana me bastaría». Vislumbrar la tierra prometida y luego «morir contento». Tal era el obstáculo con el que la utopía ceñía la acción represora del régimen.
Prólogo de Rafael Lara-Martínez
RD-2. Narrativa. 2007. 510 páginas.
ISBN: 978-84-96687-29-5. 30 €.
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UN LIBRO ROJO PARA LENIN
Roque Dalton
Roque Dalton sentía una "necesidad expresiva acuciante". Porque no quería tener que despedirse un día de las letras sin antes rendir homenaje al "hombre más grande de este siglo", al pensador que tanto le había determinado. Así concibió "Cuaderno Rojo para Lenin", como una muestra de admiración hacia el creador de la "revolución permanente".
La palabra fue el arma que mejor supo usar Roque Dalton. Con la que mejor conseguía apuntar. La que más objetivos alcanzaba. Y con la que, ciertamente, privará en el tiempo.
Pocos, además, como él la esgrimieron con tanta valentía.
Pocos la blandieron con su firmeza.
Pocos de forma tan apasionada.
"Corazón del pensamiento y pensamiento del corazón".
Creía Roque Dalton que la palabra tenía que estar al servicio del compromiso. Ser oportuna, necesaria. Por eso defendió y, sobre todo, puso en práctica una poesía "no para declamar, sino para leer, meditar, discutir; poesía de idea más que sentimientos, aunque no ignore y recoja los niveles sentimentales; poesía de hechos, de personajes y de pueblos que luchan; poesía que se niega a ser materia exclusiva para la preciosista momificación sonetaria y bibelotística; poesía invadida por la vida invasora de la vida, inundada por las otras formas de la creación humana y a la vez inundadora de ellas; poesía útil para la lucha, para ayudar a transformar el mundo". Esa fue su bandera. Desde el primer verso-
Prólogo de Juanjo Barral
RD-3. Poesía. 2004. 272 páginas.
ISBN: 978-84-92528-69-1. 15 €.
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LOS TESTIMONIOS
Roque Dalton
Los testimonios no sólo es una obra fundamental en el mundo poético y revolucionario de Roque Dalton; además es una de sus obras más recomendables para aquellos que entran por primera vez en su mundo y pretenden acercarse al conocimiento —si no a la experiencia plena— del mundo del intelectual comprometido, del rebelde marginal; del mundo donde ética y estética, para bien o para mal, alcanzaron uno de sus grados máximos de comunión.
Prólogo de Jorge Majfud
RD-4. Poesía. 2008. 212 páginas.
ISBN: 978-84-96225-76-3. 15 €.
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LAS HISTORIAS PROHIBIDAS DE PULGARCITO
Roque Dalton
Hay dos cosas que son ciertas aquí, ahora y siempre. La primera es que la historia –la oficial, la de mayúsculas reverenciales– la escriben los ganadores. La segunda es que esa historia no soporta el sentido del humor ni las paradojas, es decir las verdades a secas. Basta con que brinque un dato ignorado por los redactores de turno, las palabras inocentes de alguien que recuerde su infancia, un recorte amarillento, para que la Historia se convierta en caricatura de sí misma y los próceres, mártires y grandes gestas sean materia de guiñol.
La consecuencia de aplicar el humor a la historia oficial es una sola: la pérdida del respeto por parte de los marginados de la historia –la de las minúsculas–, los protagonistas verdaderos, que por sí o por no permitieron que sus nombres se pusieran en letras muy pequeñas en la lista de créditos, en pro de la patria o de alguna abstracción igual de excluyente. Sonará a consecuencia demasiado moral para tener valor práctico, pero de allí surgen los motines, las revoluciones y las guerras de liberación nacional: todo lo que tarde o temprano se convertirá de nuevo en Historia, y así sucesivamente.
Por eso la burocracia de 1984 –la terrible caricatura de Orwell– se la pasa rescribiendo la historia libro por libro, noticia por noticia, foto por foto, línea por línea, y controlando implacablemente a los que pudieran encontrar una pista que los llevaría a otro lado. No importa a dónde; talvez sólo a un desechado lugar de sí mismos, a una sensación desconocida, a un espejo.
Por eso –también– el poder necesita gritar como predicador en iglesia de dudosa santidad: los feligreses no deben dejar de ver hacia el frente, hacia él, que cuenta historias de apocalipsis aterradores e improbables, pero fascinantes. Una simple mirada de reojo al vecino de la izquierda propiciaría –por comparación– la revelación: los gestos del hombre santo son ridículos, su voz es ofensiva, sus palabras no llevan a ningún lugar dentro del que uno pueda o quiera imaginarse. Y el encanto se rompe.
Roque Dalton –el de Las historias prohibidas del Pulgarcito– es el feligrés que mira hacia otro lado y después regresa la vista al hombre solemne que amenaza con infiernos pavorosos. (El peor: si pecamos, si dudamos, si preguntamos por qué –o cuándo–, la historia nos olvidará o nos colocará en el sitial de los condenados.) Y lo que Dalton ve es a un tipo subido en unos zancos muy frágiles, una panza bien cultivada, una calva cubierta con un mal bisoñé, parches en los pantalones, una corbata chillona. Y se ríe, y la risa es una enfermedad contagiosa, así su periodo de incubación sea a veces lento.
Prólogo de Rafael Menjívar Ochoa
RD-5. Poesía. 2007. 256 páginas.
ISBN: 978-84-96687-31-8. 17 €.
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EL TURNO DEL OFENDIDO
Roque Dalton
Poeta vitalista, sarcástico y sumamente divertido, la poesía de Dalton es –como él– encarnizada, audaz y penden-ciera («honda y jodona», la llamó Eduardo Galeano). Desenfa-dados, mordaces en extremo, comprometidos contra todo des-canso con la suerte del pueblo y con aquellos que malviven en las cunetas de la Historia, sus poemas llevan tatuados por todas sus partes el dolor de Centroamérica y el sueño posible de una Revolución que haría de él, de Dalton, un «poeta mártir» cuya obra sigue siendo inasimililable por los sectores sociales más inmovilistas de Centroamérica. Alzado contra la suerte que después lo convirtiera, en 1998, «Poeta Meritísimo» de la Asam-blea Legislativa de su propio país, Dalton no dejaría de pregun-tar «a los poetas de aterradores bigotes, a los académicos polvo-rientos, y a los nuevos escritores asalariados»: «¿Para qué debe servir / la poesía revolucionaria? / ¿Para hacer poetas / o para hacer la revolución?»
En la poesía revolucionaria de Dalton –por fin editada en España– asoma la figura de un hombre fuertemente com-prometido con su tiempo y con su pueblo: su «Poema de amor», dedicado a los sin-nombre de toda América Latina, sigue siendo hoy uno de los más impresionantes poemas que jamás haya escrito alguien en nuestro tiempo. Si es hora de volver a visitar sus poemas, lo es porque sin duda se nos mostrarán vivísimos para un presente como el nuestro, de fuerte injusticia social y tranquilizada inmovilización histórica: quizá el lector que se atreva a abismarse en los libros de Dalton encuentre también que la poesía, como el pan (así le gustaba a Roque compararla), es de todos: «en la sangre unánime / de los que luchan por la vida».
Prólogo de Enrique Falcón
RD-6. Poesía. 2009. 176 páginas.
ISBN: 978-84-92528-63-9. 12 €.
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MIGUEL MÁRMOL
Roque Dalton
Con la obra de Roque Dalton Miguel Mármol, se cumple el objetivo de «explorar los lugares, a los que el Estado... no ha podido transformar en continuidades y homogenidades», como lo escribe William Rowe, lo cual constituye una premisa fundamental para conformar un nuevo discurso crítico cultural. Román de la Campa estableció en 1996 una cartografía de la «producción de discursos críticos en torno a Latinoamérica, con enfásis particular en la confluencia actual de órdenes literarios, históricos y filosóficos», que toca directamente la concepción de Miguel Mármol por Roque Dalton, cuando ya el respectivo «post»-discurso latinoaméricano había reali-zado sus formulaciones más complejas.
[...]
Transcrito en 1966 y editado en 1972, Miguel Mármol de Roque Dalton escapó a estas trampas al ubicarse, junto con Biografía de un cimarrón del cubano Miguel Barnet, en paradigma del género de testimonio que va a aflorar en toda Latinoamérica a partir de estas dos obras.
Gracias a esta «nueva, amplia rigurosidad» se pudieron replantear críticamente las nuevas condiciones, categorías e hipótesis que las teorías posmodernas de la cultura latinoamericana buscaban registrar.
[...]
Enfocar en esta etapa postbélica de Centroamérica la forma-ción de la conciencia nacional en El Salvador como un fenómeno procesual vinculado directamente a la modernidad y a los procesos de modernización por los que ha atravesado la sociedad salvadoreña, exige partir de un hecho crucial en la vida del país tocado en Miguel Mármol. Se trata de la insurreción indígena de enero de 1932 y la sangrienta masacre perpetrada por la oligarquía y su ejército, que costó la vida a entre 15.000 y 50.000 indígenas, según distintos cálculos y estudios, sobre todo de la región habitada por la etnia de los Izalcos. Se trata de un crucial hecho histórico que se volvió tabú, y allí reside su particularidad. La obra de Roque Dalton en este sentido actualiza dicho debate histórico-cultural.
Prólogo de David Hernández
RD-7. Testimonio-Narrativa. 2007. 596 páginas.
ISBN: 978-84-96687-28-8. 30 €.
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POEMAS CLANDESTINOS
Roque Dalton
Historias y poemas de una lucha de clases fue el título original del libro que ahora conocemos como Poemas clandestinos. Ninguno de los poemas aparece firmado por Roque Dalton, sino firmados por Vilma Flores, Timoteo Lúe, Jorge Cruz, Juan Zapata y Luis Luna. Más que seudónimos, son heterónimos, como los de Fernando Pessoa, pues cada uno de «los autores» tiene una biografía propia. El denominador común es que todos habían pasado por las aulas universitarias. De alguna forma, eso significaba afirmar que, para Dalton, el sujeto de la revolución en El Salvador no sería un etéreo «proletariado» —descontextualizándose así el producto del análisis de Marx, quien tenía en el horizonte de sus preocupaciones a la sociedad capitalista industrial de fines del siglo XIX, en concreto, a Inglaterra, esa sociedad inglesa industrial cuyos bajos fondos retrata magistralmente el Oliver Twist de Dickens—, sino que provendría de la pequeña burguesía, los estudiantes y los intelectuales, pero adoptando el proyecto histórico y los valores éticos de las mayorías populares como suyos. «La pequeña burguesía» es el título de uno de los poemas, donde el autor advierte sobre lo que ocurre cuando este sector quiere transformar la sociedad desentendiéndose del dolor de las mayorías populares, de tal suerte que hacer la revolución se convierte en un acto frívolo...
Para un intelectual, pero sobre todo si ese intelectual es poeta, ¿cómo debe hacerse la revolución? En opinión de Roque Dalton, el poeta revolucionario debe poner en función del proyecto histórico transforma-dor no sólo su participación en organizaciones políticas y el trabajo conocido tradicionalmente como intelectual, sino también la poesía misma, razón del ser poeta. Pero la Modernidad ha situado a la poesía y, por extensión, a la estética, fuera del «mundo de la vida», es decir, del mundo cotidiano. ¿Qué hacer?
Prólogo de Luis Alvarenga
RD-8. Poesía. 2008. 132 páginas.
ISBN: 978-84-96225-77-0. 12 €.
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UN LIBRO LEVEMENTE ODIOSO
Roque Dalton
Escrita con sangre, su poesía, en efecto, tenía poco de caja de bombones. “Nuestra poesía es más puta que nuestra democracia/ con sus párpados puede corromper a la juventud”. En la línea de su admirado Maiakovsky, sus textos nos zarandea por su potencia, por su ímpetu, por su entusiasmo y, sobre todo, por su descarnada sinceridad. Su poesía, al igual que su marxismo de corte gramschiano, estuvo siempre al lado del pensar heterodoxo, libre, radical… Odiaba todo lo que sonaba a rutina, a doctrinarismo, a esa inmovilidad tan propia de los intelectuales de izquierda y de los políticos profesionales; por eso su verbo, lacerante y despiadado con todo menos con la razón común, causaba tanto desconfianza, incluso entre los suyos. “Cuando usted tenga el ejemplo de la primera revolución socialista hecha por la vía pacífica le ruego que me llame por teléfono”.
Roque era, incluso para sus camaradas, un buscador de líos, un tipo que se exponía demasiado, incluso cuando no había necesidad de ello. Incapaz de convivir en el ambiente de las conjuritas pequeñoburguesas de la izquierda salvadoreña o con el verticalismo ortodoxo de la nueva élite emanada de la revolución cubana, lugares ambos donde tantos otros intelectuales se sentían ya revolucionarios con tan solo cantar a la revolución con la metralleta invisible bien guardada en sus armarios, terminó Roque Dalton siendo un autoexiliado en ambos países, un tipo que levantaba recelos, que no se replegaba a las consignas y que, fatalmente, va atisbando conscientemente que él no es de los suyos.
Frente a todos ellos, Roque bosteza, se aburre de tan sólo grandes palabras que hay que mantener alejadas de la práctica para que no pierdan su belleza, descree del catecismo estalinista, del todopoderoso partido comunista, de su burocracia, de las condiciones objetivas de manual… Roque es consciente de la fuerza del enemigo y de la debilidad de los que se enfrentan a él pero, sobre todo, es consciente de lo divididos que están en eso que llaman izquierda, y de lo más terrible, que el principal enemigo que todos niegan reconocer vive en la cabeza de cada uno.
No sólo por pensar así, sino también por decirlo abiertamente, Roque Dalton fue acusado de antileninista, trotskista y hasta de anarquista por los suyos, por sus amigos; para el enemigo, que lo persiguió implacablemente durante toda su vida (y lo condenó a varias muertes seguras de las que escapó como sólo se puede escapar en sus poemas), era un bandido, un extremista, un terrorista, un antisocial… Su capacidad para desarmarlos a todos, para darle la vuelta a cualquier acusación que se le hiciera, esta fuera de dudas: “¿Qué es el asalto de un Banco/ comparado con la fundación de un Banco?”
Prólogo de Antonio Orihuela
RD-9. Poesía. 2009. 124 páginas.
ISBN: 978-84-92528-75-2. 10 €.
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TABERNA Y OTROS LUGARES
Roque Dalton
Este libro que hoy edita Baile del Sol es el más emblemático de los libros de un poeta legendario, si tal término es aplicable a un poeta. Su vida azarosa, su obra vital y profunda, su muerte temprana y confusa son los ingredientes que confluyen para llevarlo al territorio del mito.
Aquí están algunos de los textos más conocidos y celebrados de un «poeta de culto». Dijo en una ocasión Paul Valery de Stéphane Mallarmé: «Hay, en cada ciudad de Francia, un joven secreto que se dejaría matar por usted»; Roque Dalton es uno de esos poetas que tiene, quizá en cada rincón del idioma, uno de esos lectores apasionados, un coleccionista de sus versos y sus avatares increíbles y quevedescos. He encontrado «daltónicos» en Argentina y en Holanda, por supuesto en Cuba, en Portugal, en muchos lugares de España... Para todos ellos Dalton es un poeta mítico, pero a la vez de una mitología palpable, cercana y carnal.
Como ya apuntábamos en Taberna y otros lugares se congregan los poemas acaso más emblemáticos del autor salvadoreño:
Americalatina, El descanso del guerrero, La segura mano de Dios, O.E.A., Buscándome líos, Sobre dolores de cabeza, Revisionismo o el largo «poema collage», como el mismo Roque lo definiera, que da título al libro, entre otros.
‘La taberna’ es la más célebre cervecería de Praga, U-Fleku, en los convulsos y esperanzados tiempos que precedieron al fin, manu militari, de la Primavera de Praga y del Socialismo «de rostro humano» que preconizara Alexander Dubcek. Los «otros lugares» son, esencialmente, El Salvador y la Cuba de sus amores y sus desengaños, la misma cuyo gobierno aprobaría, para espanto y vergüenza de gran parte de la intelectualidad de izquierdas de la época (que en gran medida rompe a partir de ahí con el castrismo) la oprobiosa invasión del país de la Taberna.
En 1969, un jurado compuesto por Antonio Cisneros, René Depestre, José Agustín Goytisolo, Efraín Huerta y Roberto Fernández Retamar otorga, por unanimidad, el premio de Poesía Casa de las Américas al libro que llevaba el número 87 y que llevaba el seudónimo de «Farabundo».
Prólogo de Pedro Flores
RD-10. Poesía. 2006. 168 páginas.
ISBN: 84-96225-60-7. 14 €.
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