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PLENILUNIO
Las voces femeninas en la historia de la poesía canaria constituyen una débil presencia que sólo a mediados del siglo XX adquiere consistencia y personalidad propias. Hasta entonces, apenas si se limitaban a ser algo más que una mera anécdota testimonial, sin trascendencia ni proyección fuera de unos límites reducidos. Es precisamente en el siglo XX cuando las poetisas canarias adquieren voz propia y algunas de sus obras se consolidan como punto de referencia de una literatura original y sugerente, de gran intensidad expresiva y, en ocasiones, con un atrevimiento formal y conceptual de primer orden.
La reunión de estas poetisas en una misma colección literaria posibilitaría dar a conocer y difundir la poesía escrita por mujeres en Canarias. Se crearía, así, un marco de referencia sistematizado que permitiría un mayor conocimiento y profundización crítica –tanto en lo referido a cada autora individualmente como a su impronta colectiva– de una de las manifestaciones más singulares de la literatura canaria contemporánea.
Colección dirigida por Sabas Martín
 

EN ISLA: ANTOLOGÍA POÉTICA 1965-2003
Ana María Fagundo

La poesía de Ana María Fagundo se sitúa en la tradición de los intentos de dar el sentido exacto a la palabra, de encontrar sus matices, de descubrir sus posibilidades. Dichos intentos remiten, por un lado, al concepto del poder creativo de la palabra de Dios en el Génesis, y por otro, a la insuficiencia de la palabra de la cual se han quejado los escritores a través de los siglos. Como indica Gardeta-Healey: "la poesía de Ana María Fagundo nace dentro de la corriente poética de Salinas y Valente donde la palabra es el instrumento base de experimentación del descubrimiento del propio poeta." Las preguntas de Fagundo sobre las posibilidades o límites de la palabra continúan la búsqueda metapoética iniciada por diversos poetas en la década de los 50. Fagundo llega a aplicar la palabra a sus exploraciones existenciales. La palabra es un instrumento ontológico: al nombrar llegamos a saber y queremos saber más. Así lo explica Hierro: "La poesía es dar nombre a las cosas: el nombre nuevo por él que serán, en adelante, conocidas. Es descubrir el nombre verdadero, tapado por los nombres falsos". Cada vez que nombramos, nos apropiamos de un fruto más del árbol de conocimiento. Con la palabra Fagundo se busca a sí misma para definir su personalidad como ser humano, como mujer y como poeta. La palabra en Fagundo, según Gardeta-Healey, adquiere un valor connotativo en otros sistemas de relación para alcanzar más profundización introspectiva en su desviación simbólica. La palabra satisface a la poeta como un medio de conocimiento, o al menos le parece el mejor modo de llegar a la plenitud del saber. Tal vez es por eso que algunos críticos la clasifican como "poeta del conocimiento".

P-1. Poesía. 2003. 132 páginas. ISBN: 84-95309-81-5. 13 €.


 MINISTERIO DEL AIRE: ANTOLOGÍA 1973-2003
Elsa López

La poesía de Elsa López encierra, como el mar de Santa Cruz de La Palma, diferente oleaje. A su ritmo, se balancean pecios de antiguos naufragios, gladiolos de inocencia, encendiadas rosas rojas de pasión y ramos de claveles recién cortados. Y la marea los lleva y los trae, los aproxima y los aleja en ese ir y venir constante de la existencia que se percibe en toda su obra, a veces de un modo denotativo, a veces simbólico, pero siempre coronada por la espuma de un lenguaje que persuade más que brilla, que insinúa tanto como dice y que emociona siempre por su secreta naturalidad. Entrar en su obra es como penetrar en un mundo cerrado y, al mismo tiempo, sin fronteras, en el que el mar extiende su dominio ante los ojos que miran entristecidos ese cruzar de barcos por un imaginario horizonte por donde se pierden antiguos recuerdos y del que regresan navíos cargados de esperanza:
El barco nos aleja.
Apoyada en la espuma veo morirse la isla,
el verde y la costumbre de sus viejos balcones.

Pero no siempre los ojos de la poeta miran el mar. En otras ocasiones, sus aguas son el ancho espejo en el que se dibuja el paisaje de la "Isla bonita". La visión de La Palma aparece constantemente en su obra como lugar sagrado dentro del cual se van a desarrollar gran parte de las experiencias vitales del sujeto lírico. Sus paisajes de inusitada variedad están poblados de bosques de tilos y eucaliptos, de medianías plataneras, de rutas de lava, de llanuras arcillosas. Y junto a todo ello, acantilados abruptos y mansas calas. Todo salpicado de mangos, tebaidas, dragos , tunos y brezos:

...Y recuerdo el olor.
Recordó las tarjeas al borde del cantero,
las plataneras,
el hinojo y los tunos al filo de la veta,
las lágrimas de azúcar comiéndose los higos
escondida en los bardos,
y el café desgranado dentro de la alacena.

P-2. Poesía. 2003. 132 páginas. ISBN: 84-95309-82-3. 13 €.


Cecilia Domínguez (La Orotava -Tenerife-, 1948) comienza su trayectoria literaria en 1977, con el poemario Porque somos de barro. Un primer libro que no lo incluyó en la antología Poemas (1981-1992). La autora, cuando se le pregunta cuál ha sido la razón de haberlo excluido, confiesa que el poemario "surge de una necesidad acuciante de expresar todo lo que, por aquel entonces, mi joven (¿será muy cursi decirlo?) corazón sentía en el pequeño y oscuro espacio - a pesar de momentos luminosos como el nacimiento de mis hijas- que me había asignado la vida, el destino o, quizá, yo misma". La poeta declara a ese libro demasiado sincero y espontáneo; dos calificativos que, a su entender, cuestionaban el buen hacer del poema.
¿Por qué, entonces, sí aparece en esta antología de hoy? Pienso -responde Cecilia Domínguez- que he superado aquella especie de vanidad que me obligó a silenciarlo; o, a lo peor -continúa diciendo-, porque soy mucho más vanidosa, me decido a incluir algunos poemas en esta antología, como un punto de partida en el recorrido de mi obra poética.
Pero - en mi opinión- Porque somos de barro es no sólo principio de camino; también es un área fundamental sobre la que cargará buena parte de la concepción poética que irá desplegando en los años venideros. Se siente que en ese poemario hay una voz que parece perdida, que se disuelve en el espacio, como si el tiempo fuera a devorarla; pero será voz que nace de nuevo, que vuela y tiene voluntad de permanencia, bien sea por la vía de una reverberación musical, bien porque esa voz anhela contener los paisajes que el ojo mira; contenerlos y perpetuarlos. Es como si le quisiese conceder a la vida lo que la vida pide: una voz que le dé cuerpo y profundidad y expansión; una voz que busque en el más allá de lo visto y de la mirada; una voz que palpe entre el barro los sentimientos que definen a los seres, los sentimientos que los seres son, los misterios que le llegan para colmar al ser de promesas y de visiones insólitas. Realidades nuevas por fin descubiertas, en ese justísimo momento, en que la voz las tienta, las hace levantar y les da vida.
Poemas órficos los de Cecilia Domínguez. Revelaciones que se dan en un ser, constructor de un universo en el que habitar siquiera por un instante; en ese instante preciso que va de la nada hasta el ir naciendo del poema. Revelación del pulso de la sangre como origen de los latidos de un mundo que, con anterioridad a la voz poética, o no estaba, o dormía. Esa correspondencia de sujeto y naturaleza será uno de los signos poéticos de la autora.
Es una relación del yo con las cosas; y se busca ese punto de encuentro porque en tal comunión se halla la plenitud. Y se siente lo pleno a pesar de tener un punto de partida marcado con las sombras de la ausencia y de la soledad. Ausencia de alguien que no tuvo ida porque no es real, porque es sólo imagen de lo que se espera; imagen de sentimiento o de idea. Ansia de regresos ideales: regreso de amanecer, de vida nueva, de vida que junte los labios del amante con el amante que espera. Y esa espera crea una intemporalidad. Será un tiempo que no podrá medirlo las circunstancias. Un tiempo poseedor de la facultad de crear espacios nuevos que la realidad no concede. Porque únicamente puede contenerlo el espacio poético. Son momentos fuera del tiempo, esenciales pero fuertemente pegados a los deseos de la carne.

P-3. Poesía. 2003. 136 páginas. ISBN: 84-95309-83-1. 13'50 €.


 OTROS DOMINGOS: UNA ANTOLOGÍA
Dolores Campos-Herrero

¿Bastan 20 años de producción poética para que un autor o autora se atreva a cuadrar una antología de sus versos ? Dolores Campos-Herrero lo ha hecho, acaso urgida por el formato editorial que la acoge, y pareciera tener razones de peso para hacerlo alegremente, sin remordimientos por la presunción suponible en quien elige 'lo mejor' entre lo escrito. Pues, acabada su lectura, queda bastante claro que el atrevimiento es pertinencia o comedimiento y la presunción un meditado ejercicio de exponerse al público tal cual ella se lee a sí misma en verso libre, mostrando un reverso ontológico distinguible, propio de la poesía lírica.
La principal razón para obrar así queda a la vista cuando reparamos en el índice del contenido: tan sólo dos títulos publicados (Chanel nº 5 en
1985 y Siete Lunas en 2003), un puñado de poemas dispersos en varias
publicaciones y varios títulos aún inéditos. Se entiende así que el punto de osadía de la autora al antologizar inéditos ha sido visto como un necesario buceo en la totalidad producida hasta hoy, única manera de dar amplitud conceptual de volumen al proyecto editorial. Aunque también de dar salida impresa a lo que ella considera esencial en una elección diacrónica responsable o, al menos, coherente; paliando de paso la escasez de iniciativas editoriales que se hace crónica negra en las Islas Canarias de hoy mismo.
Por ello, nada mejor que hacerlo dentro de una antología, en mero uso de la oportunidad editorial cazada al vuelo, y digna de aprovecharse con un solo estirón de alas. Queda así inaugurada una modalidad selectiva que incluye inéditos, pudiendo servir de pauta en adelante para otras empresas editoriales, ya sean en el Archipiélago o en cualquier otro lugar. Y ello -por lo que nos toca - siempre que persista la miseria en el campo de
la edición aquí en las Islas, incluso entre las que emanan de instituciones
públicas que, paradójicamente, siguen siendo las que sacan más títulos al
cabo del año.
Una vez situada la organicidad textual de este libro, y declarado que el prologuista acepta la selección que recibe como una prioridad de lectura abierta en la diacronía, veamos qué dicen los versos de Dolores Campos-Herrero, fecunda escritora de mundos paralelos en verso y prosa. Entremos en su esfera expositiva, temática y selectiva, anotando algunos efectos encontrados que acaso pudieran consolidarse como 'estilo', por ver si el lector o lectora pudiera acompañarnos más allá de la letra impresa. A tierra de nadie, donde reside la médula del hecho poético, al 'ser' que titila en su lampa- rilla de aceite muy al fondo de cada atmósfera hecha poema.
A Dolores Campos-Herrero le seduce expresarse con la narratividad alusiva a los mitos diferenciales, a las ficciones de lugares de paso, que
fluyen en sus versos como historias inconclusas o reinventadas, la mayo-
ría de ellas procedentes de la memoria común, y compartibles preferente- mente desde un nivel cultural aceptable. Pero el canal que lleva lo narrado conduce invariablemente a ella misma, al cuenco de sus manos, juntas para la libación o para el sacrificio. Su especial sabiduría es esa vi-
talidad aparentemente extrovertida que se cuenta en primera persona del
singular, dejando alguna vez que otra abierto un postigo, una mirilla, una oportuna cerradura por donde veamos al ser en vilo que escribe en la des-
creencia de que toda la felicidad posible pase por quedar como literatura.

P-4. Poesía. 2003. 116 páginas. ISBN: 84-96225-09-7. 12'50 €.


 GRAN ROJO: POEMAS ESCOGIDOS 1979-2003
Olga Luis Rivero

Las colecciones de poemas que Olga Luis Rivero ha publicado hasta ahora presentan versos alertas, personales, y hasta atrevidos en ocasiones. Desde En la ola de zarzas gemas (1989) hasta Verano (2003), Olga ha ido ensanchando los paisajes poéticos por los que se mueve, donde se puede fácilmente percibir una amalgama de premisas estilísticas y temáticas. Seguro que aquellos lectores que han seguido su trayectoria desde las últimas décadas del siglo XX, primero adornándose con la sencillez del poema corto y después hasta llegar a su confirmación como poeta de la evocación, no se extrañarán de que ella se reafirme en «algunos mitos que siempre aparecen, difíciles de descifrar para mí misma y, cada vez más, en mi propio lenguaje.»
Yo no calificaría su poesía de iconoclasta ni de que haya un interés por la innovación formal per se, pero si leemos sus poemas de manera secuencial su obra sí que ofrece una visión interna de su proceso vital durante estos años. Y, junto a ello, un proceso cultural donde ella y sus referencias literarias -Emily Dickinson, Jorge L. Borges, Dylan Thomas- escriben conjuntamente sobre esos aspectos todavía bastante desconocidos que nos circundan, pero de los que sospechamos de su importancia desde nuestro nacimiento: la naturaleza (fundamentalmente el agua y los animales en su caso), el silencio, la muerte, los sentimientos... Por supuesto que son poemas muy ricos en historia personal. Al mismo tiempo, también ofrecen la prudente articulación de vectores que han incidido en los ideales de una generación: los riesgos matizados o anulados, adhesiones y proscripciones como mujer, o reverberaciones entre el yo y la creatividad. Tales cuestiones, que Olga examina sin contestar de manera irrefutable, son de una importancia decisiva para entender su desarrollo poético.

P-5. Poesía. 2003. 130 páginas. ISBN: 84-96225-08-9. 13 €.


 

MEMORIA DEL AGUA Y OTROS POEMAS
Yolanda Soler Onís

«Norte y sur son apenas el final de una ruta para las aves de paso [...], y dos enclaves geográficos en la biografía de Yolanda Soler Onís: nació en Santander, en 1964, y actualmente reside en Las Palmas [...].» Supongo que escribí estas líneas en 1987 –a esta fecha ya sin vigencia se refiere el adverbio «actualmente»–, pues las he encontrado manuscritas en unas cuartillas dentro de mi ejemplar de Sobre el ámbar, publicado en aquel año. Imagino que es el esbozo de una columna que escribí sobre la autora y que se publicó, si mis anotaciones no se equivocan, en el Diario de Avisos de Tenerife el día 9 de abril de 1987.
Recuerdo cómo llegó este primer libro a mis manos. Ramón Buenaventura acababa de publicar Las Diosas Blancas (Hiperión, Madrid, 1985), su «Antología de la joven poesía española escrita por mujeres». Pese al acierto que tuvo con el libro, en aquel momento pensé que se había apresurado, y que su precaria información, el mismo Buenaventura lo confiesa en el prólogo, había propiciado el olvido de algunos nombres que me parecían importantes y el absoluto desconocimiento de lo que estaba ocurriendo fuera de Madrid en este ámbito. Escribí con vehemencia militante –por lo de «joven»: entonces creía en mí generación y uno de sus rasgos principales era precisamente éste, la irrupción de una «poesía escrita por mujeres»– un par de columnas de «El balcón de enfrente» sobre el asunto. En una puse como ejemplo de que el fenómeno tenía una amplitud mayor a Yolanda Soler Onís, cuyos poemas, delicados y sugerentes, había leído en un número de «Borrador», el suplemento literario del Diario de Avisos que dirigía Fernando Senante. Dudo que supiera algo más sobre la autora aquellos días; sólo tenía un nombre y unos poemas, y la clara intuición de sentirme coetáneo a aquellos versos.

P-6. Poesía. 2003. 112 páginas. ISBN: 84-96225-10-0. 12 €.


ESA FALACIA QUE SE DESANGRA IMPUNE: ANTOLOGÍA 1990-2002
Paula Nogales

Para la autora, Paula Nogales Romero, es ésta una oportunidad de decir a los lectores que la han seguido, y a los que la lean por primera vez, aquí estoy con todos mis registros y mis versos, aquellos ya lejanos que merecieron el formato venerable del libro impreso y aquellos otros que quedaron esperando mejor oportunidad, o éstos más recientes y cercanos al estado personal y de creación que, sin embargo, reventaban de silencio entre los folios, en encuadernación casera, agostándose perplejos ante la tardanza de su salida al mundo.
Pero esta merced no es gratuita: tiene la contrapartida de dejar fuera de lugar poemas tan difíciles de desechar como los que la autora ha escogido definitivamente para presentarlos en esta antología; así pues, el autor –cualquier autor– como el Tiempo, contiene la génesis y la destrucción, el fruto de la labor entregada para ocupar bibliotecas y la devastación del fuego, o del saqueo, o del simple olvido. Para este prologuista, cómplice de la autora y admirador de sus escritos, entraña la dificultad de ofrecer al lector una más coherente incitación a la lectura, puesto que la poesía de Paula fluye de un poema a otro, de un libro a otro, citándose a sí misma, variando los mismos temas a partir de lo escrito, desarrollándose y enmendándose a medida que transcurren los años y las palabras, dando cuenta de la experiencia que en una y otra faceta nos construye y destruye. Y, en cualquier caso, al margen de estas autorreferencias en evolución, cada poema llega a parecer una pieza esclarecedora, imprescindible para el acercamiento a su mundo poético.

P-7. Poesía. 2003. 112 páginas. ISBN: 84-96225-11-9. 12 €.


LA ISLA DEL CAIMÁN: POEMAS 1980-2003
Verónica García

Verónica García es un arquetipo de una nueva generación poética, dentro de esa hornada de autores nacidos en los sesenta, que asumen la tradición sintiéndose favorecidos por la libertad, desenvueltos y capaces. Es la suya una mirada sobre sí mismos y la sociedad en que les ha tocado vivir, y en ella se aprecia un propósito de estilo, una capacidad de lenguaje y sugerencia visual nada desdeñables.
Nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1967, hija de padres escritores, es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, ha completado el programa de doctorado en Periodismo por la Universidad de La Laguna, ha trabajado como ayudante de montaje y guionista, ha sido profesora de alemán e inglés y de español para extranjeros.
Hasta el momento ha publicado los libros de poesía La mujer del cubo verde; primer premio Tomás Morales en 1986; Sinestesia; (Nuevas Escrituras Canarias, 1992), Posibles enunciados, Ediciones La Palma, 1996, finalista del Premio Nacional de la Crítica, además de El universo de los náufragos, en la Colección San Borondón de El Museo Canario, 2000, con ilustraciones de J. C. Pérez Déniz, siendo La isla del Caimán su quinto poemario, en el que recupera buena parte de su obra ya editada y añade algunos textos hasta ahora inéditos. Ha sido incluida en Poesía última; (El Urogallo, Madrid, 1987), antología de quince poetas nacionales, y edición crítica de Francisco Brines, Antonio Colinas y Benjamín Prado; Sinestesia; (Revista Cómplice, Madrid, 1992), Poetas de los 80: cuatro signos de un itinerario posnovísimo, monográfico generacional; Nuevas Escrituras Canarias, 1992; Los poetas de fin de siglo (Revista La Plazuela, Centro Insular de Cultura, 1997, antología, y Ultima Generación del Milenio (Ayuntamiento de Telde, 1998), así como en Reincidencias, libro colectivo de relatos publicado por el Centro de la Cultura Popular Canaria en 2000. Ha sido miembro del Consejo de Redacción de la revista La Plazuela (1997-2000) y actualmente es codirectora de la colección poética San Borondón, editada por El Museo Canario.

P-8. Poesía. 2003. 136 páginas. ISBN: 84-96225-00-3. 13,50 €.


DESDE UN ESTUARIO SIN NOMBRE: 1989-2003
Elica Ramos

Elica Ramos pertenece a esa generación de poetas actuales que ubican su espacio creador en una conveniente posición de outsider, al margen del extendido marco de la poesía de la experiencia en España.
Precisamente, la poética de Ramos gira en torno a la fuga y no a la permanencia. Así la entendemos. Para ello, parece recurrir a algunas de las plataformas de la moderna historia literaria y filosófica: el barroco y el romanticismo; a Nietzsche y a Hegel. Si a este cóctel le añadimos la búsqueda de una identidad humana, más próxima a la feminidad que a la masculinidad, acaso resulte dibujado el cuadro de mandos que nos ayude a timonear esta copilación de su obra poética titulada Desde un estuario sin nombre, que abarca el período comprendido entre 1989 y 2003.
El libro contiene setenta y cinco poemas pertenecientes a los siguientes títulos: Cuévano (publicado en 1993), El culto a la incertidumbre, El devenir de las mareas (inéditos), El hacedor de ludópatas (publicado en 1999), El nombramiento, La casa escalena y Las enumeraciones del rostro (inéditos).

P-9. Poesía. 2003. 136 páginas. ISBN: 84-96225-21-6. 14 €.


LA VOZ TOMADA: ANTOLOGÍA 1996-2003
Tina Suárez

No es esclarecedor que el poeta hable de su poesía1, ha escrito Tina Suárez Rojas. Esto deja a los demás la responsabilidad de hacerlo. Y el riesgo. Pero, ¿por qué no ha de haber riesgo en el acto de hablar de la poesía? ¿No lo hay en el hecho de escribirla? Si el poeta se arriesga, también debe hacerlo su comentarista. Como la autora señala en el mismo texto —bajo el consuelo derridiano, nos dice—, el poema no sería nada sin ese riesgo.
Esclarecer la poesía es, en sí, un acto extraño. Es comprensible que la autora no desee hacerlo. Un poeta romántico diría que la Poesía es un acto misterioso que le desborda, algo que ni él mismo alcanza a comprender. No nos dejemos engañar; no es más que una forma de autopromoción del genio: Algo actúa en mí —o a través de mí— más grande que yo. ¿Cómo voy a aclarar lo Absoluto que me posee? Esta es la voz de la Poesía de lo Sublime, de lo desbordante, de la poesía de la llama sagrada, del arpa eólica, del titán y de un largo y romántico etcétera. En el fondo, es la consideración de la Poesía como algo propio de elegidos, de seres que se sacrifican ante un destino para el que han sido elegidos por dioses, musas, ellos freudianos, inconscientes colectivos, etc.
“Yo, que quiere que le diga, no soy ese ser leve, alado y sagrado, en estado de endiosamiento que concibiera Platón”, nos dice Tina Suárez. Y especifica: “pues para desgracia del célebre griego soy, además, lo que se dice mujer.”2
La afirmación de la autora sobre la poca utilidad del esclarecimiento tiene, pues, otro sentido.
Siempre he sostenido que las auténticas obras literarias son la demostración de su propia poética. Esa poética no tiene por qué coincidir con las afirmaciones del autor, con su poética teorizada. En el fondo, una poética no es más que una sistematización de los mecanismos del sentido. Y no es labor del poeta expresarla, sino del lector reconstruirla; aquí el comentarista no es más que un lector privilegiado, un lector con voz, un lector que aterriza sobre el poema guiándose por las luces de la pista.

P-10. Poesía. 2003. 136 páginas. ISBN: 84-95309-84-X. 13 €.


LA MEMORIA ENCENDIDA: POESÍA INÉDITA (Edición de Alicia LLarena)
Pino Betancor

De manera oficial, PINO BETANCOR ÁLVAREZ nació en Madrid en 1928, la ciudad donde llegó junto a sus padres adoptivos y donde fue finalmente registrada. Pero su auténtico nacimiento —rodeado aún hoy de misterios y silencios— se había producido en Sevilla, pocos días antes de su traslado a la capital de España. De estos misterios y silencios, por cierto, poco puede decirse en la actualidad, porque los padres biológicos de la escritora conformaron al parecer una pareja de amantes cuyos alumbramientos ilegítimos hubieran constituido en aquel tiempo un escándalo nacional. Quienes por boca de la propia escritora y de sus familiares más íntimos conocemos la verdadera identidad de sus progenitores, que no fue nunca revelada más allá del ámbito privado, sólo podemos asombrarnos de su carácter realmente ilustre y respetar la decisión de obviar este episodio en el recuento biográfico de Pino Betancor. Por otra parte, bien es sabido que, al fin y al cabo, como sucede en todo proceso de adopción, los padres adoptivos son a todas luces los auténticos padres del menor, hecho refrendado en este caso por el amor intenso que la poeta sintió hacia quienes habrían de darle hogar, afecto y extraordinaria educación desde los primeros instantes de su vida en Madrid.
En esta urbe van a desarrollarse los inicios de su trayectoria existencial; y en ella también demostraría muy pronto su inclinación artística y sus innatas cualidades para la danza, el canto y la representación teatral, facetas por las que ya era conocida en los años cuarenta. Por aquel entonces, los horizontes de la joven iban a ampliarse de forma extraordinaria, porque Pino Betancor, amante de los viajes, tuvo ocasión de recorrer Europa mientras escribe, con sólo catorce años, sus primeros versos, composiciones que se conservan en un pequeño cuadernillo inédito titulado, precisamente, Primeros Poemas.

P-11. Poesía. 2003. 152 páginas. ISBN: 84-96225-17-8. 15 €.


PAÍS NUEVO: POESÍA COMPLETA (Edición de Roberto Cabrera)
Dulce Díaz Marrero

Un día me hablaron de un montón de sueños que en un suburbio submarino habitaba, que era condena-damente dulce y atractivo ese suelo crepuscular de bakelita y trajes de hippismo y cachemira.
Era escuchar a Hendrix y no olvidarlo a través de un receptor de audio callejero, pero había otro frío o los abrigos de entonces eran puro anorak ruso, al observar en la oscuridad nocturna los pasos inquietos del panadero, que sube y baja como un duende los anónimos edificios. Atrás la ciudad es un apetecible bocado para amantes y taciturnos pescadores alongados a sus marquesinas de fosforescencias y plata lejana en un arrullo. Dulce se encoge sobre la cama y bajo una lamparilla portátil escribe. Su palabra es premonición, nihilismo envuelto en un directo lenguaje, como en López Torres, al que nunca recordamos lo suficiente, con sus apoyaturas en el surrealismo, sin abuso, con un verso libre bien resuelto generalmente, con sus imprevistos, sus sentencias y versículos. Anticipando una cierta narratividad pero asimismo valiéndose del contrapunto imaginista, cuando no pulsando un neo- romanticismo exaltador del yo, con marcados elementos que se adhieren al tema fundamental del amor, la muerte y el trágico destino.
¾Nuestra gente visualizó el ovni a la altura de la Divina Pastora, virgen santa, las luces huían hacia los Campitos, donde a veces se encendían fogatas y gentes de distintos barrios confluían como al retomar un territorio reserva.
¾Solían ser descampados donde ir a celebrar el fin de año pero al modo subcultural de las Montañas Rocosas, pongamos por caso.
El líder estaba ahíto de alcohol y Baby Doll traficaba con los sentimientos de su amante. Permeable a los efluvios del saxo, el lutier de esta historia reparaba concienzudamente los rotos, con su llave hermenéutica.

P-12. Poesía. 2003. 96 páginas. ISBN: 84-96225-07-0. 11 €.

 


LUNAS DE LA VOZ AUSENTE: ANTOLOGÍA DE ESCRITORAS CANARIAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX
Blanca Hernández Quintana

Toda antología comienza presentando un cúmulo de explicaciones y de justificaciones que pretenden dar debida cuenta no sólo de su intención, sino que también expone un razonamiento argumentado y lógico -aunque a veces esta lógica se fundamenta, en parte, en criterios que poseen un carácter inevitablemente subjetivo- que intenta cubrirse las espaldas ante ese posible tirón de orejas que suele aparecer tras su publicación. Sin ánimo de crear malentendidos ni de suscitar equívocos, Lunas de la voz ausente persigue ser ante todo, y antes que nada, una antología poética que muestre la poesía de una serie de autoras canarias de la primera mitad del siglo XX.
A lo largo de la centuria anterior, hemos podido observar una sucesión progresiva de cambios relacionados con la mujer que se han ido asentando paulatinamente. Estos cambios van desde la situación cultural, con una mayor presencia femenina en la educación y en los estudios, pasando por su gradual integración en los diversos ámbitos de la vida social, y en lo que aquí nos atañe, asistimos a una mayor inmersión de la mujer en el mundo de la literatura.

P-13. Poesía. 2003. 152 páginas. ISBN: 84-96225-12-7. 14 €.

 
 
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